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Los trastornos de la coagulación poco comunes son anormalidades hemostáticas hereditarias que pueden presentar considerables dificultades de diagnóstico y tratamiento. La frecuencia de estos trastornos en la población general es baja. Puede haber una variación considerable en los patrones de hemorragias entre las personas afectadas, debidos por lo menos parcialmente a la variabilidad del nivel molecular en los trastornos de la coagulación poco comunes. 

 

La hemofilia es un trastorno de la coagulación hereditario poco frecuente y grave que afecta la capacidad de coagulación de la sangre, lo que significa que las personas con hemofilia sangran con mayor facilidad y durante más tiempo de lo normal. Se estima que aproximadamente 1 de cada 10.000 personas se ven afectadas por la hemofilia, con 450.000 personas que viven con hemofilia en todo el mundo. 

 

La hemofilia es un trastorno genético y por lo general se transmite de madre a hijo, aunque alrededor de un tercio de los casos son causados por una mutación espontánea. Los genes de la hemofilia A y B están en el cromosoma X, por lo que afecta principalmente a los hombres. 

 

Existen dos tipos diferentes de hemofilia: la A y la B. La Hemofilia A es la más frecuente; las personas que la padecen no tienen niveles suficientes en sangre del factor VIII de la coagulación. La hemofilia Bes menos frecuente: representa el 15%-20°/o del total de las personas con hemofilia y se caracteriza por niveles insuficientes del factor IX de la coagulación en sangre. 

Los trastornos de la coagulación poco comunes son anormalidades hemostáticas hereditarias que pueden presentar considerables dificultades de diagnóstico y tratamiento. La frecuencia de estos trastornos en la población general es baja. Puede haber una variación considerable en los patrones de hemorragias entre las personas afectadas, debidos por lo menos parcialmente a la variabilidad del nivel molecular en los trastornos de la coagulación poco comunes.

 

La hemofilia es un trastorno de la coagulación hereditario poco frecuente y grave que afecta la capacidad de coagulación de la sangre, lo que significa que las personas con hemofilia sangran con mayor facilidad y durante más tiempo de lo normal. Se estima que aproximadamente 1 de cada 10.000 personas se ven afectadas por la hemofilia, con 450.000 personas que viven con hemofilia en todo el mundo.

 

La hemofilia es un trastorno genético y por lo general se transmite de madre a hijo, aunque alrededor de un tercio de los casos son causados por una mutación espontánea. Los genes de la hemofilia A y B están en el  cromosoma X, por lo que afecta principalmente a los hombres.

 

Existen dos tipos diferentes de hemofilia: la A y la B. La Hemofilia A es la más frecuente; las personas que la padecen no tienen niveles suficientes en sangre del factor VIII de la coagulación. La hemofilia B es menos frecuente: representa el 15%-20% del total de las personas con hemofilia y se caracteriza por niveles insuficientes del factor IX de la coagulación en sangre.